lunes, 22 de julio de 2013

Capitulo 4.- Nowhere Girl


Había salido del trance pero no pude evitar quedarme dormida, estaba demasiado cansada.
Tuve un sueño maravilloso en el que aparecía con mi madre, nos encontrábamos en un verde campo lleno de tulipanes, tengo que decir que eran mis preferidos. Ella me miraba con una dulce sonrisa y caían lágrimas de sus ojos. Emitió unas palabras pero no pude entenderlas, creo que era algo como “ahora todo estará bien”… da igual lo que haya sido, yo solo quería abrazarla y decirle cuanto la he extrañado.

Luego todo se tornó blanco, una sensación continua comenzó a incomodarme, eran como pequeñas cosas suaves y ligeras golpeando mi cara. Poco a poco fui abriendo los ojos,  lo primero que alcance a ver fue a un chico que se ocultaba detrás de un sofá y que en ratos  se asomaba para aventarme palomitas de maíz. Al percatarse de mi despertar, se puso de pie por completo (algo que en mis adentros me causo gracia ya que no era mucha la diferencia, no era muy alto que digamos).Yo me senté, estaba recostada en un sillón.
-¡George! ¡Paul!, su chiquillo andrajoso volvió en si- grito el hombre de baja estatura.
¿Chiquillo? ¿Acaso se refería a mí?, al instante lleve mis manos a la cabeza, aun llevaba puesta la boina, parece que David realmente la ajusto muy bien… ¡David! No sé qué habrá pasado con él, solo espero que este bien. Ruidos de pasos que se avecinaban me distrajeron de mis preocupados pensamientos. Aparecieron las dos personas con las que me había topado antes.
-Hey,  que bueno que despertaste, ¿Cómo te sientes?- pregunto uno de ellos  acercándose a mí con una gran sonrisa, creo que se llamaba Paul, era el que me sostuvo en sus brazos.
Estaba por responderle cuando…
-¿Qué es todo este tiradero, ringo?... oh no… te atreviste a tomar mis palomitas malvado- sollozo George (gracias a esto puedo afirmar que se trataba de él, recuerdo el drama que armo al suponer que me habían atropellado).
-lo siento George, pero deje una de mis baquetas en ese sillón, luego ustedes pusieron al chico encima y no hallaba como despertarlo para que se moviera
-pero para eso no tenías que aventarle mis palomitas, pudiste llamarlo tú mismo... mira que desperdicio… ¿no sabes cuanta gente muere de hambre en el mundo?- dijo en tono triste.
-vaya, el consiente George- respondió sarcástico- vamos tu solo te preocupas por tu propio apetito, además tenía temor, no sabía cómo iba a reaccionar si lo tocaba, que tal si me mordía- menciono esto último viéndome con expresión asustada.
-oye hablas de el como si fuera un perro- intervino Paul molesto.
-tan solo mira su aspecto, quizá podría estar rabioso- expuso ringo alarmado (¿debería sentirme ofendida por eso?).
-seee, es por eso que prefiero a los gatos- inquirió George tranquilamente.
-¿Queee? – exclamaron Paul y ringo sorprendidos ante el desubicado comentario de George.
-solo digo la verdad, los gatos son mejores que los perros, independientes, menos sucios…
-claro que no- debatió Paul en un santiamén- los gatos son unos pequeños demonios, solo están contigo cuando les das de comer y te atacan sin razón, los perros son más fieles.
-aaa ¿sigues con eso?, ya deja tu trauma de lo que te paso en la secundaria- rio- los perros son muy fastidiosos, requieren de muchos cuidados…. ¿no es así ringo?
-mmm no lo es viejo, me agradan más lo peces.
-¿es enserio ringo? Tener un pez como mascota es lo más aburrido- se exalto Paul.
Me quede boquiabierta, pero que sujetos tan raros, de la nada se habían puesto a discutir sobre cuál era la mejor mascota, dejándome a mí de lado. Lo mejor será que me vaya, creo que ni se darán cuenta si desaparezco. Estaba por irme cuando sentí que no llevaba conmigo mi morral, desesperadamente lo busque en el sillón, debía encontrarlo ya que ahí guarde las fotos de mi madre, era lo único que me importaba.
Examine por los alrededores, pero no daba con él, mientras lo hacía escuchaba palabras como “salvaje”, “mujer”, “cama”, “excitante”, provenientes de ellos… Dios ¿ahora de que estaban hablando?, enserio comenzaban a darme miedo.
-¿o que es lo que piensas tu pequeño?- pregunto Paul y sentí sus miradas posarse en mí.
No formule enunciado, solo los aviste con expresión ¿aterrada tal ves? La verdad era que hasta ese momento me había puesto a analizar mi situación: yo, una chica recientemente prófuga, que vivió años encerrada y que no conoce ni sabe nada de la vida ordinaria, la cual estaba a punto de iniciar, me encontraba en un lugar desconocido con tres tipos extremadamente raros.
-esperen, ahora que lo pienso, no lo he oído hablar- manifestó ringo tomándose la barbilla.
-será porque no le han dado la oportunidad con sus tonterías- se quejó Paul  acercándose a mí- bien empecemos por lo esencial  ¿Cómo te llamas?- me rodeo con el brazo sonriendo ampliamente.
Gotas frías de sudor recorrieron mi frente. Tuve cierto pánico, no quería revelar mi identidad porque procedí  a considerarlos como verdaderos locos. Si me descubrían, inmediatamente me percibirían indefensa y quien sabe que cosas serían capaz de hacerme. De nuevo no conteste.
-tienes razón- me contemplo Paul extrañado luego de unos segundos.
-¡ya se! Seguramente es mudo- atino a decir George golpeado su palma con el puño.
Ringo y Paul se miraron convencidos de la idea.
-eso suena lógico, ¿pero solamente será mudo o también sordo?... oye ¿puedes oírnos?- se inclinó para quedar cara a cara conmigo.
Yo asentí rápida y repetidamente, era una magnifica resolución, si les hacía creer que era muda no adivinarían que soy mujer y por ende solo tendría que aprovechar una distracción de ellos para escapar. El problema era que primero debía ocuparme de hallar mi morral.
-bueno por lo menos sabemos que entiende lo que le estamos diciendo- sugirió Paul.
-pobre chico, no imagino lo difícil que debe ser llevar una vida en silencio- expreso ringo con una tonalidad de tristeza en su rostro.
-y yo no imagino lo difícil que es andar en esos harapos en público- menciono George alzando una ceja en gesto de desaprobación por mi vestir.
Solo me dedique a escuchar y tratar de pensar en que forma podría escabullirme.
-entonces encarguémonos de darle buena ropa y comida al muchacho- hablo Paul esbozando una pequeña sonrisa.
-y un buen baño- agrego George agitando su mano ante su nariz.
Entrecerré los ojos mirándolo fijamente, me desagrado su comentario seguido de su ademan.
-estas en lo correcto- respondió Paul- vamos amigo te daremos un relajante baño- me dijo al momento de tomarme de la mano, jalándome. Yo oponía resistencia pero él era mucho más fuerte.
-andando, pareces cachorro con temor al agua- expuso George entre risas y empujándome por la espalda.

Paul me llevo prácticamente arrastrando por un gran tramo de la casa, la cual divise que era enorme y amueblada, había jarrones y estatuillas que parecían de gran valor. Me impresiono lo bonito que era el lugar de estos extraños. De inmediato observe mi morral en una de las habitaciones mientras seguía tratando de zafarme. Acto seguido Paul se detuvo para levantarme con un brazo por la cintura, mis brazos y piernas quedaron suspendidos del suelo unos cuantos centímetros.
-ya veraz que bien te vas a sentir cuando estés limpio- expreso entretanto me llevaba como una muñeca de trapo.
Trataba de indagar el cómo es que había llegado a encontrarme en una posición tan ridícula, experimente cierto grado de vergüenza.

Abrió una puerta y enseguida me bajo.
-y este es el tocador- lo dijo en un tono como queriendo decir que era probable que yo no conocía o jamás había entrado a un baño… se estaba ganando una patada en la espinilla.
-mira que deliciosa está el agua, no me digas que no se te antoja sumergirte aquí- opino Paul metiendo su mano en la bañera- mmmm aunque en realidad no puedes decirme, eres mudo jaja- se golpeó la frente con la mano.
*que tonto es* pensé, voltee la mirada al lavabo y me llamo la atención lo que parecía ser un juguete, pero al examinar cuidadosamente ese objeto me di cuenta que era un jabón en forma de patito de hule, me provoco gracia y ternura. Al regresar la vista  a Paul percibí que se estaba quitando la ropa para introducirse a la tina.
-¡ah!...- alcance a ahogar mi grito tapándome la boca con las manos, sentí como me sonrojaba.
-lo siento, yo no me puedo resistir- me miro inocentemente- ven, te hare un espacio en la tina- sonrió cuando estaba por quitarse la última prenda que le quedaba.
Me cubrí la cara y procedí a salir del tocador.
-pero que chico más tímido- lo escuche decir mientras salía del lugar.
…
-¿Qué le sucede? ¿Cómo se atreve a hacer eso en frente de una dama?- susurre- oh, es verdad ellos no saben que lo soy- pensé enseguida.
Ahora lo principal, ya que me hallaba sin vigilancia alguna, era buscar y tomar mi morral para irme de este sitio.
-creo que lo vi por aquí- mencione en voz baja.
La casa realmente era grande, entre a varias habitaciones esperando ver mi más preciado tesoro. Cuando abrí una de esas tantas puertas, me topé con una escena demasiado incomoda…
-hola amigo, ¿acaso te gusta observar un buen espectáculo?
-que niño tan mas lindo John, ¿Quién es?
Genial había un sujeto más, era un joven, al parecer se llamaba John, que estaba encima de una chica. Aún estaban vestidos y la cama seguía tendida.
-mmm no lo sé, lo vi hace rato, creo que es protegido de Paul o algo así- respondió John.
Mis piernas no respondían, me quede congelada.
-pues no estaría mal un trio- sonrió picara.
-¿Qué te pasa Molly? ¿No te basta nada más conmigo?- dijo John levantándose un poco de ella.
-es que este niño no está nada mal- opino Molly quitándose a John de su regazo e incorporándose de la cama para aproximarse a mí. Me aprecio detalladamente y tomo mi cara entre sus manos.
-que hermoso eres, que preciosos ojos, que rostro tan fino tienes, como el de una chica.
De pronto poco a poco se me fue acercando, dispuesta a darme un beso.
*maldición, maldición, maldición* pensé, pero cuando estuvo a punto de unir su boca con la mía algo se interpuso. Era la mano de John.
-excelente, te acabo de conocer y ya me estas robando a las mujeres- exclamo seco.
-ooh, aquí estas- escuche a Paul decir mientras entraba a la habitación y tomándome de los hombros, John se retiró un poco.
-Paul ¿Quién es este niño?- pregunto John.
-bueno él es…- se quedó inmóvil apuntándome con el dedo- no lo sé- finalizo.
John lo observo un tanto extrañado por su respuesta.
-no sabemos su nombre y nada de él, porque al parecer es mudo- termino de responder con una mueca Paul, quien ya llevaba puesto un traje.
-y a mí me acaba de dejar muda- expreso Molly.
-cállate Molly- le contesto John fríamente a lo que ella solo rio- bien Paul hazme el favor y llévate a tu “galán” de aquí.
-sígueme, tal vez desees comer algo, vamos a la cocina antes de que George ataque- sugirió Paul encaminándome fuera de la habitación.
Nos dirigimos hacia la cocina cuando escuche como John y Molly salían del cuarto, parecía que ahora se irían a otro lugar. No le tome mucha importancia.
…
-demonios, llegamos demasiado tarde- refunfuño Paul al momento de entrar en la cocina.
George se encontraba sentado en la mesa comiendo un gran sándwich acompañado con unas papas a la francesa.
-¿Qué se te antoja comer?- me pregunto Paul yendo al refrigerador observando lo que su compañero había dejado.
-efas frefas fon miaf- reclamo George aun con la boca llena.
-por lo menos podrías pasar la comida antes de hablar- lo regaño Paul.
George se quedó mirando fijamente unos minutos y respondió:
-no.
En ese instante, ringo entro también
-rayos, llegue tarde- se lamentó al ver a George atragantándose de comida- ¿no se supone que le ibas a dar un baño Paul?, sigue igual que antes- pregunto ringo al verme.
-si pero es muy tímido, salió huyendo- contesto.
Ringo camino a lado de Paul tratando de hallar algo de comer.
-¿y dime que deseas?- pregunto Paul- hay pollo, jamón, pastel de chocolate y una manzana… mordida… ¡George!- volvió a regañarlo mientras este seguía muy entretenido con su sándwich ignorándolo.
-¡vamos amigo! ¡Haz algo! ¡Sorpréndeme!- me reclamo Paul algo cansado de la situación.
-mierda, aquí esta George- expreso John que había regresado.
-pensé que te quedarías con Molly- le manifestó Paul acercándose a él y quedando a lado mido.
-no, ya se fue, tu pequeño “don juan” me arruino la diversión- exclamo sarcástico.
-¿y ahora vienes a calmar tus penas con pan?- pregunto Paul divertido.
-pues la verdad sí, tengo hambre, espero que me hayas dejado algo George- hablo John entretanto corrió hacia el refrigerador  y sin querer empujo a Paul con un brazo, este a la vez tropezó conmigo haciendo que mi boina callera saliendo a relucir mi larga cabellera exponiéndome. Ringo y Paul se quedaron boquiabiertos a excepción de George quien tenía la boca retacada de comida pero con los ojos muy abiertos.
-yo quiero el pas… tel…- dijo John al momento que volteaba y de igual manera quedo estupefacto.
Ante eso yo emiti mis primeras y muy estúpidas palabras:
-ehhm, ñam ñam… ¿sor…presa?

Continuara….


psss y que la descubren D: ¿Ahora que pasara? >.< 

Mil perdones dije que publicaría el viernes o antes pero estuve muy ocupada por asuntos escolares, verán estoy por ingresar a la universidad :O

oooo muchas gracias por comentar angelina n.n espero tenerte siempre por aquí, yo también quede enganchada con tu fic @.@ síganlo es muy bueno thenewfanfic.blogspot.mx :3

Por favor comenten necesito saber sus opiniones, ahora si hasta el viernes, que estén muy bien n.n











viernes, 12 de julio de 2013

Capitulo 3.- La huida y una situacion inesperada.


Desperté… era el día cero, 23 de febrero de 1964, una fecha que quedaría marcada por siempre en mi vida. Me levante para quedarme sentada en la cama, pensé que aún era temprano pero al voltear hacia mi ventana me percaté de que el sol estaba algo alto, mire el reloj , ¡no puede ser!, eran las 7:50 a.m. De inmediato me puse en pie y me vestí con lo primero que encontré.
 -estúpida alarma, se supone que la programe a las 7:20- exclame enfadada sacudiendo el reloj, fue entonces cuando me di cuenta que no la había activado.
-estúpida, estúpida, estúpida, bien echo Anna- repetía mientras me golpeaba la frente con la mano.

Ya vestida tome mi morral y me dirigí hacia la puerta para salir con cautela. Llevaba puesta una falda amarilla que me llegaba por arriba de las rodillas, una blusa de manga larga azul y unos zapatos del mismo color que la falda, era de la poca ropa que pude conservar de mi madre.
(algo asi xD)

Cerré la puerta cuidadosamente y poco a poco fui avanzando por el corredor, un pequeño ruido me hizo girar pero al voltear no había nada así que continúe sin tomarle importancia.
Llegue apresurada al jardín y me alivie al ver que David aún no estaba. Cansada me recargue en un árbol, comencé a observar la tranquilidad que desprendía el lugar en estos momentos. Las actividades diarias del internado comenzarían minutos antes de las 9:00.

………………………………………………


El tiempo pasó y no había señales de David, una inquietante preocupación se apodero de mí, debían ser ya como 8:30.
-apresúrate David, si no  todo esto se ira al demonio- exprese débilmente.
Me deslice del tronco del árbol empezando a desesperarme y observe en el cielo formaciones de nubes que se estaban acumulando, parecía ser que se acercaba una tormenta.
-David ¿Dónde diantres estas?- en ese momento escuche un ruido inusual y levante mi cabeza para corroborar de que se trataba.
-¿Qué fue ese ruido?- dije poniéndome de pie- mmmm creo que no fue nada-.
Di un último paneo con la vista alrededor, entonces mire un extraño movimiento de un arbusto. Me quede unos instantes mirando fijamente aquel lugar esperando a que se repitiera, la curiosidad me invadió y camine lentamente  a ese sitio, ya muy cerca del arbusto…

-Anna ¿Qué estás haciendo?- voltee, era David.
-ahhh por fin llegaste tonto.
-fui al lugar donde acordamos vernos y no estabas- respondió David.
-es que yo vi algo… bueno no importa, ¿Por qué tardaste tanto?- pregunte.
-discúlpame, el encargado de darme el dinero estaba ocupado en otros asuntos y…
- bueno, el caso es que ya estás aquí- interrumpí- dame tu ropa- le dije.
-¿a… aquí? ¿Ahorita?- pregunto nervioso.
-siiii, anda apresúrate, quítate la ropa.
David se sonrojo
-pe… pero por lo menos date la vuelta.
- por favor David no seas ridículo, ya no tenemos mucho tiempo, cerraran la puerta y entonces no podre marcharme- respondí desesperada.
- pero estoy seguro que pedirías lo mismo, ¿o te gustaría que te viera mientras te vistes?- debatió.
Cuando me dijo eso sentí un poco de poco de pena y lo comprendí
-assh  está bien- me di media vuelta.

Después de unos segundos…

-listo toma mi ropa Anna- dijo él.
Tome su ropa mientras ambos seguíamos de espaldas.
-bien, quédate así mientras me cambio… y por cierto ¿Qué vas a hacer? ¿Te pondrás mi falda?- mencione riendo.
-por supuesto que no, traje un cambio, ya me lo estoy poniendo.
-ya estoy lista.
-yo igual- nos volteamos a ver.
-jeje te ves muy linda de overol- dijo David sonriendo.
-cállate- me sonroje – hay que poner en marcha el plan.
En ese momento no imagine que alguien estaba observándonos…


………………………………………………


(Narración de Emily)

 (Emily)

-esa maldita quiere escapar- gruñí mientras los observaba escondida detrás de un arbusto- será mejor que avise al director Bradford.

Me desplace cautelosamente por el césped aprovechando que estaban distraídos cambiándose de ropa. Cuando lo vi conveniente me levante y comencé a correr, tenía que llegar cuanto antes, no podía permitir que Anna saliera de aquí, al menos no primero que yo…
Me llevo alrededor de cinco minutos llegar a la oficina del director, espero que no sea demasiado tarde.

-¡director Bradford, director Bradford!- toque desesperadamente la puerta, para esta hora el ya debía estar aquí.
De inmediato se abrió la puerta, salió el director visiblemente molesto.
-¿Qué sucede señorita Watson? ¿Por qué arma tanto escándalo, no ve que estoy muy ocupado?
Al mirar dentro de la oficina note que había dos hombres allí sentados, tenían un aspecto intimidante.
¿Me vas a decir que sucede o no?- hablo el director al ver mi vista perdida en aquellos hombres.
-disculpe pero es un asunto grave, una alumna intentara, se trata de Anna MacQuoid- dije alarmada.
Al escuchar esto sus ojos se abrieron más de la cuenta y palideció, parecía que eso realmente le afectaba, la pregunta era ¿Por qué?, seguramente por lo que yo pensaba… estaba obsesionado con ella o tal vez enamorado…
-¡¿Qué rayos?!¡¿Estas segura de eso?!- grito tomándome fuertemente de los hombros.
-sí, es verdad, la acabo de ver en el jardín, el chico de la panadería la ayuda- conteste algo asustada- pero usted tiene que detenerla- dije ahora con autoridad.
Bradford me soltó, su expresión angustiada cambio por una enfurecida e inmediatamente volteo a ver a los hombres que se encontraban dentro.
-Joseph, Rick- los llamo- vayan por ella… y en cuanto al chico… denle una buena lección- sentencio fríamente.
Estos obedecieron poniéndose de pie y saliendo hacia el corredor, entonces yo decidí ir detrás de ellos mientras Bradford se quedó observando un sobre que había en su escritorio…

(Connor Bradford)

(Narración normal)

-tienes que ocultar muy bien tu cabello- decía David acomodando su boina en mi cabeza- escucha, en la entrada se encuentra el portero, el señor Mills dentro de la caseta, cuando pases por ahí procura bajar el rostro y solo hazle una seña con la mano. Ya estando fuera dirígete al callejón que está a dos calles, espero que sepas llegar – menciono inseguro.
-no te preocupes David, conozco al menos esta cuadra y sus alrededores por las escasas ocasiones que nos llevaron  a visitar lugares- dije haciendo un guiño.
-uuf eso está bien- suspiro- bueno Anna ya es hora- termino serio.
-espera un segundo, ¿Qué pasara contigo?
-tranquila, trepare a uno de esos frondosos árboles de por allá y permaneceré oculto hasta que el señor Mills vaya por su almuerzo, es por eso que tendrás que esperarme cerca de una hora en el callejón ¿entendido?,  ya vamos que se nos acaba el tiempo- se apresuró.
-ok David- no me pude contener y lo abrace- gracias por todo amigo, te quiero demasiado- dije con voz suave.
-yo también te quiero mucho-sonrió- bien, te estaré viendo desde el árbol, suerte Anna.

…………………………………………………….


Ya no había vuelta atrás, era ahora o nunca. La reja se encontraba a 10 metros, avance, sentí como mis piernas temblaban pero trate de mantenerme firme.
Al llegar a mitad de la explanada observe la escena, efectivamente se encontraba el portero en la caseta, bebiendo de una taza y leyendo el periódico. Camine con más rapidez, estaba ansiosa, quería estar y me faltaba muy poco…
Llegue a la caseta y baje el rostro, disminuí la velocidad, no quería verme sospechosa, mire de reojo y suspire al percatarme de que el señor Mills no despego los ojos de su periódico.
*solo unos cuantos pasos más Anna* pensé, de pronto una voz me detuvo.
-espera David, tengo que pedirte algo- dijo el señor Mills, mi corazón se aceleró ¿ahora qué haría?
Solo moví la mano sin levantar la cara
-ahh entiendo, tienes prisa, entonces será mañana- termino.
No podía creer la suerte que tenía, continúe, empecé a sentir la brisa de la calle, vi autos y personas pasar, así como la variedad de casas y locales que había al fondo, un sentimiento de júbilo broto de mí, estaba a dos pasos…

-¡Anna! ¡Corre!- se oyó un grito desgarrador, voltee instantáneamente  y me encontré con algo espeluznante… un tipo tenia a David sujetado del cuello, junto a ellos se hallaba una chica rubia que me señalaba… ¿era Emily?... y lo más impactante, otro sujeto que se aproximaba velozmente hacia mí.
-¡corre!- volvió a gritar David con la poca voz que le quedaba.

Me paralice cuando sentí que el portero abandono la caseta y se paró a lado de mí, era obvio que intentaría detenerme, pero al verlo mis lágrimas cayeron.
-vamos pequeña, vete- dijo cálidamente, no pude evitar darle una mirada de agradecimiento, Salí corriendo con todo el poder que mi cuerpo y corazón me daban.

El sujeto aun venia  atrás de mí, casi me alcanzaba pero al ir por una banqueta choco con una señora que llevaba  una caja con platos de porcelana dentro, lo cual ocasiono que estos se rompieran y que la señora reclamara por el daño causado.
Gire en una esquina y lo perdí por completo de vista, pero ya estaba fuera de mí, no podía dejar de correr, no sabía en qué dirección iba, solo corría y corría, ni siquiera me percate que de un momento a otro había comenzado a llover.
En eso tropecé, quede tirada a mitad de una calle, me incorpore situándome de rollidas, de repente una luz invadió mi vista, era un auto y estaba a punto de arrollarme…

Repentinamente tuve una sensación en todo mi cuerpo, un frio me invadió… ¿se acabó?... ¿todo termina aquí?

En ese instante escuche un rechinar ensordecedor, el coche se detuvo a unos centímetros de mí. Quede inmóvil unos segundos cuando alguien salió del automóvil y se me acerco.
-¿te encuentras bien?- dijo arrodillándose a lado mío.
No respondí, había entrado en estado de shock, aún tenía algo de adrenalina.
-¿me escuchas?- insistió el hombre, acto seguido otra persona bajo del mismo coche.
-¿Qué paso Paul? ¿Le diste?- menciono y al verme puso cara de horror- ¡dios mío, golpeaste a un vago! ¡Lo has matado!-grito- eres un asesino, sabía que no debía venir contigo, ooh no me inculparan a mí también- agudizo aún más su drama- waaaa ahora que haremos, iremos a prisión, no podemos dejar que nadie se entere, hay que deshacernos del cuerpo… ¡ya se! Lo dejaremos en la carretilla del viejo y así creerán que él es el asesino… si si excelente idea- dijo frotándose las manos.
-¡quieres calmarte ya George!- grito Paul perdiendo la paciencia- no está muerto pero parece que está en shock.

Y eso era verdad, no había terminado por desmayarme pero mi vista se nublo, quede totalmente bloqueada, sin pensamientos ni emociones.

George también se arrodillo junto a mí y empezó a tronar los dedos y a mover la mano frente a mi cara para ver si reaccionaba-pero… se encuentra bien ¿verdad?, solo fue el susto- agrego.
-al parecer así es, no tiene heridas ni contusiones – menciono Paul.
-pues solo dale un pedazo de pan y vámonos.
-no George, hay que llevarlo a un hospital, realmente no sabemos si está bien, no somos médicos- reclamo.
-estás loco Paul, ya vamos tarde para reunirnos con John y ringo, tendríamos que regresarnos para dejarlo con un doctor, además me muero de hambre quiero desayunar, se me antojan unos hot cakes con mucha miel de maple, unos huevos estrellados con tocino y pan tostado, una pizza y también…
-¡George! Enfócate en lo que está sucediendo ahorita- interrumpió Paul- tenemos  que pensar que vamos a hacer con este chico, es lo primordial en este momento… además… ¿pizza para desayunar?
-mmmm… se me antojo- respondió George con cara de niño inocente.
-lo mejor será que lo llevemos con nosotros, ya tenemos rato aquí y no reacciona, no podemos dejarlo así, más tarde veremos qué hacemos con el- contesto Paul mientras me cargaba entre sus brazos y me llevaba a su auto.
-si querías una mascota te hubiera comprado un gato- bromeo George.
-sube al auto George- respondió colocándome con cuidado en el asiento trasero y después ambos se dirigieron al frente- además seguramente te comerías al gato- rio Paul poniéndose el cinturón de seguridad.
-jamaaas, a mí me agradan los mininos- menciono George haciendo un puchero.
Yo salí de mi transe… no había muerto… por fin estaba fuera de ese internado pero caí en cuenta que ahora me encontraba en un auto con dos tipos extraños pero no sentía miedo, parecían agradables y estaban preocupados por mi. Solo una duda venía a mi mente ¿Qué pasaría ahora?...

Continuara…
Wooou y al fin aparecieron :´D me agrado mucho este capítulo espero que igual a ustedes. Ya se pondrá cada vez más bueno Xd… ooo Laura BlackBird gracias por comentar me alegra y me motiva saber que alguien me lee :´D…
Hasta el próximo viernes, vere si puedo publicar antes n.n… que estén muy bien