Había salido del trance pero no pude evitar quedarme
dormida, estaba demasiado cansada.
Tuve un sueño maravilloso en el que aparecía con mi
madre, nos encontrábamos en un verde campo lleno de tulipanes, tengo que decir
que eran mis preferidos. Ella me miraba con una dulce sonrisa y caían lágrimas
de sus ojos. Emitió unas palabras pero no pude entenderlas, creo que era algo
como “ahora todo estará bien”… da igual lo que haya sido, yo solo quería abrazarla
y decirle cuanto la he extrañado.
Luego todo se tornó blanco, una sensación continua
comenzó a incomodarme, eran como pequeñas cosas suaves y ligeras golpeando mi
cara. Poco a poco fui abriendo los ojos,
lo primero que alcance a ver fue a un chico que se ocultaba detrás de un
sofá y que en ratos se asomaba para
aventarme palomitas de maíz. Al percatarse de mi despertar, se puso de pie por
completo (algo que en mis adentros me causo gracia ya que no era mucha la
diferencia, no era muy alto que digamos).Yo me senté, estaba recostada en un
sillón.
-¡George! ¡Paul!, su chiquillo andrajoso volvió en si-
grito el hombre de baja estatura.
¿Chiquillo? ¿Acaso se refería a mí?, al instante lleve
mis manos a la cabeza, aun llevaba puesta la boina, parece que David realmente
la ajusto muy bien… ¡David! No sé qué habrá pasado con él, solo espero que este
bien. Ruidos de pasos que se avecinaban me distrajeron de mis preocupados
pensamientos. Aparecieron las dos personas con las que me había topado antes.
-Hey, que bueno
que despertaste, ¿Cómo te sientes?- pregunto uno de ellos acercándose a mí con una gran sonrisa, creo
que se llamaba Paul, era el que me sostuvo en sus brazos.
Estaba por responderle cuando…
-¿Qué es todo este tiradero, ringo?... oh no… te
atreviste a tomar mis palomitas malvado- sollozo George (gracias a esto puedo
afirmar que se trataba de él, recuerdo el drama que armo al suponer que me
habían atropellado).
-lo siento George, pero deje una de mis baquetas en ese
sillón, luego ustedes pusieron al chico encima y no hallaba como despertarlo
para que se moviera
-pero para eso no tenías que aventarle mis palomitas,
pudiste llamarlo tú mismo... mira que desperdicio… ¿no sabes cuanta gente muere
de hambre en el mundo?- dijo en tono triste.
-vaya, el consiente George- respondió sarcástico- vamos
tu solo te preocupas por tu propio apetito, además tenía temor, no sabía cómo
iba a reaccionar si lo tocaba, que tal si me mordía- menciono esto último
viéndome con expresión asustada.
-oye hablas de el como si fuera un perro- intervino Paul
molesto.
-tan solo mira su aspecto, quizá podría estar rabioso-
expuso ringo alarmado (¿debería sentirme ofendida por eso?).
-seee, es por eso que prefiero a los gatos- inquirió
George tranquilamente.
-¿Queee? – exclamaron Paul y ringo sorprendidos ante el
desubicado comentario de George.
-solo digo la verdad, los gatos son mejores que los
perros, independientes, menos sucios…
-claro que no- debatió Paul en un santiamén- los gatos
son unos pequeños demonios, solo están contigo cuando les das de comer y te
atacan sin razón, los perros son más fieles.
-aaa ¿sigues con eso?, ya deja tu trauma de lo que te
paso en la secundaria- rio- los perros son muy fastidiosos, requieren de muchos
cuidados…. ¿no es así ringo?
-mmm no lo es viejo, me agradan más lo peces.
-¿es enserio ringo? Tener un pez como mascota es lo más
aburrido- se exalto Paul.
Me quede boquiabierta, pero que sujetos tan raros, de la
nada se habían puesto a discutir sobre cuál era la mejor mascota, dejándome a
mí de lado. Lo mejor será que me vaya, creo que ni se darán cuenta si desaparezco.
Estaba por irme cuando sentí que no llevaba conmigo mi morral, desesperadamente
lo busque en el sillón, debía encontrarlo ya que ahí guarde las fotos de mi
madre, era lo único que me importaba.
Examine por los alrededores, pero no daba con él, mientras
lo hacía escuchaba palabras como “salvaje”, “mujer”, “cama”, “excitante”,
provenientes de ellos… Dios ¿ahora de que estaban hablando?, enserio comenzaban
a darme miedo.
-¿o que es lo que piensas tu pequeño?- pregunto Paul y
sentí sus miradas posarse en mí.
No formule enunciado, solo los aviste con expresión
¿aterrada tal ves? La verdad era que hasta ese momento me había puesto a
analizar mi situación: yo, una chica recientemente prófuga, que vivió años
encerrada y que no conoce ni sabe nada de la vida ordinaria, la cual estaba a
punto de iniciar, me encontraba en un lugar desconocido con tres tipos
extremadamente raros.
-esperen, ahora que lo pienso, no lo he oído hablar-
manifestó ringo tomándose la barbilla.
-será porque no le han dado la oportunidad con sus
tonterías- se quejó Paul acercándose a
mí- bien empecemos por lo esencial ¿Cómo
te llamas?- me rodeo con el brazo sonriendo ampliamente.
Gotas frías de sudor recorrieron mi frente. Tuve cierto
pánico, no quería revelar mi identidad porque procedí a considerarlos como verdaderos locos. Si me
descubrían, inmediatamente me percibirían indefensa y quien sabe que cosas
serían capaz de hacerme. De nuevo no conteste.
-tienes razón- me contemplo Paul extrañado luego de unos
segundos.
-¡ya se! Seguramente es mudo- atino a decir George
golpeado su palma con el puño.
Ringo y Paul se miraron convencidos de la idea.
-eso suena lógico, ¿pero solamente será mudo o también
sordo?... oye ¿puedes oírnos?- se inclinó para quedar cara a cara conmigo.
Yo asentí rápida y repetidamente, era una magnifica
resolución, si les hacía creer que era muda no adivinarían que soy mujer y por
ende solo tendría que aprovechar una distracción de ellos para escapar. El
problema era que primero debía ocuparme de hallar mi morral.
-bueno por lo menos sabemos que entiende lo que le
estamos diciendo- sugirió Paul.
-pobre chico, no imagino lo difícil que debe ser llevar
una vida en silencio- expreso ringo con una tonalidad de tristeza en su rostro.
-y yo no imagino lo difícil que es andar en esos harapos
en público- menciono George alzando una ceja en gesto de desaprobación por mi
vestir.
Solo me dedique a escuchar y tratar de pensar en que
forma podría escabullirme.
-entonces encarguémonos de darle buena ropa y comida al
muchacho- hablo Paul esbozando una pequeña sonrisa.
-y un buen baño- agrego George agitando su mano ante su
nariz.
Entrecerré los ojos mirándolo fijamente, me desagrado su
comentario seguido de su ademan.
-estas en lo correcto- respondió Paul- vamos amigo te
daremos un relajante baño- me dijo al momento de tomarme de la mano, jalándome.
Yo oponía resistencia pero él era mucho más fuerte.
-andando, pareces cachorro con temor al agua- expuso
George entre risas y empujándome por la espalda.
Paul me llevo prácticamente arrastrando por un gran tramo
de la casa, la cual divise que era enorme y amueblada, había jarrones y
estatuillas que parecían de gran valor. Me impresiono lo bonito que era el
lugar de estos extraños. De inmediato observe mi morral en una de las
habitaciones mientras seguía tratando de zafarme. Acto seguido Paul se detuvo
para levantarme con un brazo por la cintura, mis brazos y piernas quedaron
suspendidos del suelo unos cuantos centímetros.
-ya veraz que bien te vas a sentir cuando estés limpio-
expreso entretanto me llevaba como una muñeca de trapo.
Trataba de indagar el cómo es que había llegado a
encontrarme en una posición tan ridícula, experimente cierto grado de
vergüenza.
Abrió una puerta y enseguida me bajo.
-y este es el tocador- lo dijo en un tono como queriendo
decir que era probable que yo no conocía o jamás había entrado a un baño… se
estaba ganando una patada en la espinilla.
-mira que deliciosa está el agua, no me digas que no se
te antoja sumergirte aquí- opino Paul metiendo su mano en la bañera- mmmm
aunque en realidad no puedes decirme, eres mudo jaja- se golpeó la frente con
la mano.
*que tonto es* pensé, voltee la mirada al lavabo y me
llamo la atención lo que parecía ser un juguete, pero al examinar
cuidadosamente ese objeto me di cuenta que era un jabón en forma de patito de
hule, me provoco gracia y ternura. Al regresar la vista a Paul percibí que se estaba quitando la ropa
para introducirse a la tina.
-¡ah!...- alcance a ahogar mi grito tapándome la boca con
las manos, sentí como me sonrojaba.
-lo siento, yo no me puedo resistir- me miro
inocentemente- ven, te hare un espacio en la tina- sonrió cuando estaba por
quitarse la última prenda que le quedaba.
Me cubrí la cara y procedí a salir del tocador.
-pero que chico más tímido- lo escuche decir mientras
salía del lugar.
…
-¿Qué le sucede? ¿Cómo se atreve a hacer eso en frente de
una dama?- susurre- oh, es verdad ellos no saben que lo soy- pensé enseguida.
Ahora lo principal, ya que me hallaba sin vigilancia
alguna, era buscar y tomar mi morral para irme de este sitio.
-creo que lo vi por aquí- mencione en voz baja.
La casa realmente era grande, entre a varias habitaciones
esperando ver mi más preciado tesoro. Cuando abrí una de esas tantas puertas,
me topé con una escena demasiado incomoda…
-hola amigo, ¿acaso te gusta observar un buen
espectáculo?
-que niño tan mas lindo John, ¿Quién es?
Genial había un sujeto más, era un joven, al parecer se
llamaba John, que estaba encima de una chica. Aún estaban vestidos y la cama
seguía tendida.
-mmm no lo sé, lo vi hace rato, creo que es protegido de
Paul o algo así- respondió John.
Mis piernas no respondían, me quede congelada.
-pues no estaría mal un trio- sonrió picara.
-¿Qué te pasa Molly? ¿No te basta nada más conmigo?- dijo
John levantándose un poco de ella.
-es que este niño no está nada mal- opino Molly
quitándose a John de su regazo e incorporándose de la cama para aproximarse a
mí. Me aprecio detalladamente y tomo mi cara entre sus manos.
-que hermoso eres, que preciosos ojos, que rostro tan
fino tienes, como el de una chica.
De pronto poco a poco se me fue acercando, dispuesta a
darme un beso.
*maldición, maldición, maldición* pensé, pero cuando
estuvo a punto de unir su boca con la mía algo se interpuso. Era la mano de
John.
-excelente, te acabo de conocer y ya me estas robando a
las mujeres- exclamo seco.
-ooh, aquí estas- escuche a Paul decir mientras entraba a
la habitación y tomándome de los hombros, John se retiró un poco.
-Paul ¿Quién es este niño?- pregunto John.
-bueno él es…- se quedó inmóvil apuntándome con el dedo-
no lo sé- finalizo.
John lo observo un tanto extrañado por su respuesta.
-no sabemos su nombre y nada de él, porque al parecer es
mudo- termino de responder con una mueca Paul, quien ya llevaba puesto un
traje.
-y a mí me acaba de dejar muda- expreso Molly.
-cállate Molly- le contesto John fríamente a lo que ella
solo rio- bien Paul hazme el favor y llévate a tu “galán” de aquí.
-sígueme, tal vez desees comer algo, vamos a la cocina
antes de que George ataque- sugirió Paul encaminándome fuera de la habitación.
Nos dirigimos hacia la cocina cuando escuche como John y
Molly salían del cuarto, parecía que ahora se irían a otro lugar. No le tome
mucha importancia.
…
-demonios, llegamos demasiado tarde- refunfuño Paul al
momento de entrar en la cocina.
George se encontraba sentado en la mesa comiendo un gran
sándwich acompañado con unas papas a la francesa.
-¿Qué se te antoja comer?- me pregunto Paul yendo al
refrigerador observando lo que su compañero había dejado.
-efas frefas fon miaf- reclamo George aun con la boca
llena.
-por lo menos podrías pasar la comida antes de hablar- lo
regaño Paul.
George se quedó mirando fijamente unos minutos y
respondió:
-no.
En ese instante, ringo entro también
-rayos, llegue tarde- se lamentó al ver a George
atragantándose de comida- ¿no se supone que le ibas a dar un baño Paul?, sigue
igual que antes- pregunto ringo al verme.
-si pero es muy tímido, salió huyendo- contesto.
Ringo camino a lado de Paul tratando de hallar algo de
comer.
-¿y dime que deseas?- pregunto Paul- hay pollo, jamón,
pastel de chocolate y una manzana… mordida… ¡George!- volvió a regañarlo
mientras este seguía muy entretenido con su sándwich ignorándolo.
-¡vamos amigo! ¡Haz algo! ¡Sorpréndeme!- me reclamo Paul algo
cansado de la situación.
-mierda, aquí esta George- expreso John que había regresado.
-pensé que te quedarías con Molly- le manifestó Paul acercándose
a él y quedando a lado mido.
-no, ya se fue, tu pequeño “don juan” me arruino la diversión-
exclamo sarcástico.
-¿y ahora vienes a calmar tus penas con pan?- pregunto Paul
divertido.
-pues la verdad sí, tengo hambre, espero que me hayas
dejado algo George- hablo John entretanto corrió hacia el refrigerador y sin querer empujo a Paul con un brazo, este
a la vez tropezó conmigo haciendo que mi boina callera saliendo a relucir mi
larga cabellera exponiéndome. Ringo y Paul se quedaron boquiabiertos a excepción
de George quien tenía la boca retacada de comida pero con los ojos muy
abiertos.
-yo quiero el pas… tel…- dijo John al momento que
volteaba y de igual manera quedo estupefacto.
Ante eso yo emiti mis primeras y muy estúpidas palabras:
-ehhm, ñam ñam… ¿sor…presa?
Continuara….
psss y que la descubren D: ¿Ahora que pasara? >.<
Mil perdones dije que publicaría el viernes o antes pero estuve muy ocupada por asuntos escolares, verán estoy por ingresar a la universidad :O
oooo muchas gracias por comentar angelina n.n espero tenerte siempre por aquí, yo también quede enganchada con tu fic @.@ síganlo es muy bueno thenewfanfic.blogspot.mx :3
Por favor comenten necesito saber sus opiniones, ahora si hasta el viernes, que estén muy bien n.n


